martes, 23 de febrero de 2010

Paradas las obras del colector a su paso por Zeluan



Las obras del saneamiento se detienen en el límite con el pueblo a la espera de que se evalúe el estado de las casas
Las obras de construcción del colector industrial a través de la calle principal de Zeluán quedaron ayer detenidas justo en el límite del núcleo de población. Los responsables de la empresa encargada de los trabajos han comunicado a los representantes vecinales, temerosos de los efectos que la obra pueda tener en sus viviendas, que por ahora no continuarán con la excavación hasta que no se cumplimente el informe sobre el estado de las casas para posteriormente evaluar posibles daños.
Se abría así ayer una pausa en las excavaciones -la empresa realizará, mientras tanto, otros trabajos relativos al proyecto-, a la espera de que los vecinos puedan mostrar su conformidad con el estudio ante notario al que se comprometió la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) después de la movilización vecinal que paralizó las obras días atrás.
Por el momento, según indicó ayer la secretaria de la asociación de vecinos Enlaze de Zeluán, Mary Cruz Heres, nada se sabe del notario comprometido por la CHC, aunque el pasado viernes un técnico sí comprobó el estado de las fachadas de los edificios antes del inicio de la excavación. «Mañana o pasado van a hacer llegar a los vecinos el informe para que den su conformidad», indicó Heres, quien expresó su sorpresa porque hasta ahora no se haya estudiado el interior de las viviendas.
Acuerdo
«En principio, las obras no van a continuar hasta que los vecinos vean el contenido del informe y estén de acuerdo», añadió la dirigente vecinal, quien expresó el deseo de la asociación a la que representa de no tener que retomar las movilizaciones para defender sus intereses.
La preocupación de los residentes en Zeluán responde al hecho de que el grueso de los edificios de la zona tienen una antigüedad de, al menos, entre 80 y 100 años, y que están levantados sobre una cimentación en arena, lo que les haría especialmente vulnerables. La proximidad de la zanja por la que discurrirá el colector industrial a las viviendas disparó las alarmas de los vecinos que vieron cómo sus alegaciones no fueron atendidas durante la tramitación del proyecto.
En principio, el trazado se diseñó por el núcleo de población para evitar dañar a plantas autóctonas próximas al monumento natural de Zeluán. «Sin embargo, posteriores informes, incluso de los colectivos ecologistas, demostraron que esas plantas no existían» por la zona a la que los vecinos proponían desplazar el colector. Con todo, sus alegaciones siguieron siendo rechazadas. «No entendemos cómo se puede ser tan estricto en algo así», indicó Heres, cuya asociación aceptó como mal menor el compromiso de CHC a asumir los posibles daños en las viviendas por las obras.

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