jueves, 25 de febrero de 2010

Los cocineros del San Agustin elaboran sus platos con productos de La Comarca Avilesina

Doce jefes de cocina de Asturias participan en la segunda jornada gastronómica que organiza el Hospital y elaboran para los pacientes 400 platos con productos de la comarca avilesina

Cuatrocientos comensales hospitalizados, sesenta y ocho dietas diferentes, «emplatados» en cuarenta y cinco minutos... Y, todo, sin perder ni una pizca de calidad. Este es el reto que superaron ayer los doce cocineros asturianos, todos ellos agrupados en la asociación «Anova+», que participaron en una jornada gastronómica inusual al calor de los fogones del San Agustín, la segunda desde 2007 que organiza el centro. Los chef actuaron como cirujanos en las entrañas del hospital avilesino e intervinieron en cada ración hasta lograr la perfección. Los cocineros elaboraron tres platos más un postre con productos de la comarca que degustaron los pacientes ingresados en el centro: longaniza de Vallina rellena de manzana y queso La Peral, merluza a la avilesina con biriguetos (berberechos), emberzado de xata roxa asturiana con zanahoria caramelizada y compota de pera al vino y fuero de Avilés. Las raciones las controló un dietista.

La frenética jornada comenzó a eso de las siete de la mañana. Los chef se vistieron entonces como sus colegas de la cocina del Hospital: chaqueta blanca, gorro, guantes de látex y mascarilla. Por delante tenían una larga jornada de «cirugía gastronómica». Fernando Alonso, jefe de cocina del San Agustín, elaboró para la ocasión 4.500 «bolitas» de compota de pera. Pero no era el más emocionado. Alonso da de comer cada día a los enfermos. «Merece la pena hacer este tipo de jornadas aunque supone mucho ajetreo porque se sale de lo normal, de lo que es la cocina de un hospital», explicó este hombre que lleva en el centro avilesino 16 años y coordina a un equipo formado por treinta y cinco personas que trabaja para que la comida llegue a tiempo a los enfermos, tal vez los comensales más selectos.

Con Fernando Alonso estuvieron doce cocineros asturianos de «alto standing»: Alex Sampedro, del restaurante Palacio de la Llorea (Gijón); Jorge Martí, del As de Picas (Gijón), José Ramón Otero, del Palacio Ferrera (Avilés), José Antonio Alonso, del Jose's (Avilés); David F. Menéndez, de La Tabla (Gijón), Iván Feito, de Ca' suso (Oviedo); Nuria González, de La Corriquera (Posada de Llanera); David Balbona, de El Patio de Balbona (Pravia); Pepe Ron, de Blanco (Cangas de Narcea); Ramón Celorio, de Los Arcos (Cangas de Onís); Alberto Asensio de El Barrigón de Bertín (Lastres) y Javier Otero Llera, de El Espacio (Lastres) Y todos coincidieron: «La experiencia es fantástica». Los chef, acostumbrados a realizar comidas a la carta se esmeraron como cirujanos en un quirófano. «Sabemos que haremos sonreír a muchos enfermos», sentenciaron.

Pepe Ron, reciente ganador del campeonato de Asturias de pinchos y tapas, destacó: «Nunca había cocinado en un hospital pero esta cocina cumple todos los requisitos», dijo mientras «emplataba» el emberzado de xata roxa a contrarreloj. José Ramón Otero manifestó: «Cocinar para los enfermos es un trabajo muy distinto al que hacemos normalmente». David Balbona recalcó: «Somos un grupo de intrusos en la cocina de un hospital pero nos tratan genial». Y entre otras diferencias con sus cocinas, en el «quirófano gastronómico» del San Agustín un cartel rezaba: «Rogamos silencio durante el emplatado». De ahí que ninguno de los cocineros gritara ayer eso de «¡¡una de merluza!!, aunque se quedaron con las ganas. Todos se sentían en el San Agustín como en casa. Y los pacientes agradecieron su buen hacer entre fogones así como la iniciativa de la gerencia del San Agustín en colaboración con Mediterránea de Catering. Algunos enfermos como José Manuel Artime, operado de una cadera, manifestó con humor, entre plato y plato: «Si vamos a comer así no quiero que me den el alta este fin de semana».

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