martes, 17 de marzo de 2009

La autoridad portuaria sigue queriendo derribar la iglesia de San Juan de Nieva

La Autoridad Portuaria de Avilés sopesa la presentación de recurso contra el otorgamiento de protección patrimonial a la iglesia de San Juan de Nieva, o lo que es lo mismo, contra la imposibilidad de derribar el inmueble como sería deseo de los responsables portuarias, para quienes el antiguo templo constituye en la actualidad, más que nada, un estorbo. El presidente de la entidad, Manuel Docampo, es el primero que defiende la inconveniencia de mantener en pie la iglesia: «Yo al menos no le veo valor artístico alguno», subraya.

El Principado incluyó en el plan especial de ordenación de usos del puerto de Avilés, recientemente aprobado con carácter provisional, la protección de la iglesia que durante décadas sirvió de sede a la parroquia de San Juan de Nieva. Lo hizo atendiendo a un acuerdo del Consejo de Patrimonio Cultural de Asturias, organismo que señaló la necesidad de proteger la iglesia «al ser valorada como arquitectura de autor representativa de una época».

En concreto, la iglesia es el resultado de un diseño de Ignacio Álvarez Castelao, arquitecto del puerto de Avilés en la década de los años cuarenta del pasado siglo, y llama la atención por tener la forma de una embarcación invertida. Su singularidad llevó a que el Gobierno del Principado la catalogase en 2000 como un bien protegido y, por tanto, su demolición no es posible sin que la Administración regional apruebe su descatalogación previa.

En pleno proceso de exposición pública y audiencia a los ayuntamientos implicados por el plan de usos del suelo portuario avilesino, el futuro de la iglesia de San Juan de Nieva aviva la polémica. La localización del templo en plena explanada de almacenamiento de mercancías del muelle de San Juan, casi sepultado por pilas de carbón y mineral, es «un sin sentido», en boca de técnicos del puerto. También se hace ver que la Autoridad Portuaria, por motivos de seguridad, ha cerrado su perímetro con una valla, de modo que el acceso a la zona de San Juan de Nieva (donde está la iglesia), ha dejado de ser libre.

El presidente, Manuel Docampo, añade a todo lo anterior que la iglesia ya ha sido desacralizada, por lo que carece de utilidad religiosa. «Y en términos arquitectónicos, en mi modesta opinión, no es más que una construcción de hormigón carente de importancia artística», añade para justificar la oportunidad de la demolición del templo.

La revista de arquitectura «Monsacro», en la que colaboran varios profesionales asturianos, ha abierto un foro pro conservación de la iglesia de San Juan de Nieva. Los promotores de la iniciativa tienen el denominador común de ser personas muy críticas con la política de conservación del patrimonio más reciente de la comarca avilesina; o mejor dicho, con la política de «destrucción sistemática» de ese patrimonio, según sus propias palabras.

Los arquitectos que escriben en «Monsacro» destacan que la nave de la iglesia guarda un cierto parecido con el Museo del Barco vikingo de Osebërg, en Oslo, la capital noruega. Y opinan que un uso como museo del mar, una idea que apoyan varios colectivos avilesinos, sería muy adecuado para el lugar. La iglesia de San Juan de Nieva vuelve, así, a ser objeto de polémica.

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